jueves, 6 de agosto de 2009

'Sleepers', Barry Levinson

Un grupo de chicos de Hell's Kitchen, en Manhattan, han ido demasiado lejos con una travesura y deben cumplir condena en un centro de menores. Pero en la institución, más que reformarse, van a ver cómo sus vidas dan un giro dramático enfrentándose a situaciones que les van a poner al límite de sus fuerzas.

Sleepers (1996) refleja de forma dura y contundente la vida de un barrio marginal de Nueva York en los años 60 y la amarga experiencia que suponía para muchos jóvenes pasar por un penal de menores. La historia, basada en la novela autobiográfica de Lorenzo Carcaterra, está llena de situaciones que ponen los pelos de punta al espectador, aunque el director, Barry Levinson, ha tenido la delicadeza y el acierto de evitarnos las imágenes más crudas. Basta un hábil movimiento de cámara y unos efectos de sonidos para que culquiera pueda sentir ese dolor sin necesidad de ser demasiado explícitos. Y eso porque, además, le servirá al director (y guionista) para utilizar las escenas como flashblacks de los personajes, con las que irá mostrando la angustia de los protagonistas.



La película cuenta además con un reparto de lujo: Robert de Niro encarna a un cura que es, a la vez, un tipo duro; Dustin Hoffman es un abogado alcohólico que ha aceptado demasiado pronto su fracaso; Brad Pitt es uno de los chicos ya de adulto; Kevin Bacon es uno de los guardas del reformatorio. Todos llevan a cabo un gran trabajo. Lo mismo que los papales secundarios. Chapó. Sleepers es una gran película en toda su dimensión.

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