domingo, 12 de julio de 2009

'Siete mesas de billar francés', Gracia Querejeta

Ángela (Maribel Verdú) regresa a la ciudad donde nació para reencontrarse con su padre, Leo, que está gravemente enfermo. Viaja acompañada de su hijo pequeño, Guille. Al llegar, Charo (Blanca Portillo) le informa de cómo han ido las cosas en los últimos años y de cómo el negocio familiar, un local de billares, acabó cerrando tras arruinar al padre de Ángela.

Siete mesas de billar francés (2007) es de esas películas aparentemente sencillas, pero con una gran fuerza narrativa. Un guión sin demasiadas complicaciones pero bien resuelto. Gracia Querejeta, guionista junto a David Planell y directora, se ha propuesto contar una historia de personajes marcados por las circunstancias. Charo, novia de Leo, está estigmatizada por su convivencia con el padre de Ángela; Antonio (Jesús Castejón) intenta tener una relación con Charo, pero ella no le perdona un aspecto de pasado; el Tuerto (Enrique Villén) es un perdedor dispuesto a recuperar su pasado aunque sin la valentía de enfrentarse al presente; Ángela se marchó huyendo de su padre y ahora vuelve a su encuentro escapando por otras razones. Así, con unos cuantos personajes más.



Las interpretaciones son excelentes. Maribel Verdú (Gora a Mejor Actriz Principal) y Blanca Portillo se salen, sobre todo esta última. El pequeño Víctor Valdivia demuestra grandes dotes y el resto de papeles secundarios intachables (Castejón, Villén, Barea...). Siete mesas de billar francés es una buena película que guarda la contención necesaria para emocionar al público. Excelente trabajo el de Gracia Querejeta.

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