martes, 7 de julio de 2009

'Mentiras y gordas', Alfonso Albacete y David Menkes

Mentiras y gordas es seguramente el más claro ejemplo de producto comercial. No es una buena película; de hecho, diría que es soporífera y con un argumento casi inexistente. Sin embargo, los directores (Alfonso Albacete y David Menkes) han sabido por dónde tirar para facturar lo suficiente. Fácil: basta hablar de temas cercanos a los adolescentes, como la amistad, las drogas, las discotecas, el sexo y la diversión. Si a todo esto añadimos un reparto plagados dé los guapos y guapas más deseados de las series de televisión, el éxito parece asegurado. Tenemos a los más sexys de Los hombres de Paco (Mario Casas y Hugo Silva), los de El internado (Ana de Armas y Yon González), de Física o química (Maxi Iglesias) y hasta alguno de Compañeros (Duna Jové) , Los Serrano (Alejo Sauras) y Aída (Ana María Polvorosa). Pero el ingrediente explosivo es, claro está, que los personajes enseñan el culo y las tetas. Entonces, sí que el público se exalta y va al cine para ver lo que siempre han deseado: los desnudos de sus ídolos televisivos.


Más allá de este atractivo no hay nada. El argumento está trilladísimo a más no poder y las interpretaciones no son maravillosas, aunque quizá sea porque los papeles no dan para mucho. Mientras veía esta película, sentía una terrible impaciencia para que ocurriera algo que le diera sentido al filme. Pero, al final, nada de nada. Así que uno llega a estas conclusiones: artefacto cinematográfico de nula calidad, pero con un gran mercado al que satisfacer.

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