lunes, 6 de julio de 2009

'Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel', Anne Fontaine

Me sitúo ante la cartelera de la sala de cine y veo que lo que más me interesa es Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel. Intuyo que la película me va a explicar que Coco era una mujer adelantada a su tiempo, que luchó por su sueño de ser diseñadora y que, tras mucho sufrimiento, acabó consiguiendo triunfar en París. Me da por pensar que la directora, Anne Fontaine, me va a contar cómo Coco fue escalando poco a poco hasta alcanzar su meta. Pero, qué peñazo, resulta que la película es básicamente sus escarceos amorosos. La vemos de huérfana durante los primeros minutos, luego otros tantos cantando en un local de copas. Y, a partir de ahí, amoríos, desengaños y poco más. Una película que dura 110 minutos y la primera imagen de Coco (Audrey Tautou) diseñando un vestido para pasarela la vemos en el minuto 105. ¿Tanto metraje para liarnos entre sábanas y abrazos y acabar diciendo lo que ya sabíamos: que triunfó en París?



Esta directora se ha dejado llevar por la parte más romanticona y cursi de la historia de Chanel. Cuando parece que por fin va a hacer un salto narrativo, vuelve otra vez a detenerse en el amor hasta hacernos perder la paciencia. El relato no avanza ni a tiros. Luego, de repente y quizá fruto de la insuficiencia de esta directora, vemos cómo la protagonista pasa de la nada al éxito sin que sepamos cómo lo ha conseguido. Lo más grave es que pasamos de vestidos encorsetados de principios del siglo XX a otros modelos que parecen diseñados el año pasado.



Del personaje que fue Chanel no aprendemos más que lo que sabíamos. ¿Entonces para qué esta película? Por cierto, en los 110 minutos no aparece ni una sola vez la palabra "Chanel". Ella siempre es Coco. Colocan a Audrey Taoutou como protagonista y a facturar. No me ha satisfecho esta película, que parece más una columna de una revista femenina que un proyecto cinematográfico serio.

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