miércoles, 27 de mayo de 2009

'Dream', Kim Ki Duk

Qué difícil lo debe tener un maestro en su disciplina. Claro, todo el mundo le exige la excelencia en su trabajo, pero es humano, por lo que no siempre puede estar al máximo nivel. Un ejemplo es el director de cine surcoreano Kim Ki-Duk. ¿Quién no le reconoce la calidad en películas como Aliento, Hierro 3 o Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera? Sin embargo, con su última película me ha dejado a cuadros.

Hablemos de Dream (2008). Jin ha tenido una pesadilla: conducía su vehículo cuando choca con otro coche y decide huir. Cuando despierta, va al lugar del accidente, donde comprueba que su sueño ha ocurrido de verdad. Decide seguir a los policías para ver quién ha sido el causante de la colisión. De ese modo, llega a Ran, que es detenida por darse a la fuga. Jin explica a la policía que él tiene la culpa por haberlo soñado, pero lo toman por loco. Él se dará cuenta de que todo lo que sueña, le ocurre a Ran, por lo que ambos intentarán mantenerse despiertos las 24 horas. Esto les llevará a torturarse para no soñar.


Dream supone un giro en el cine de Kim Ki-Duk, porque pasa de lo sugerente a lo explícito y de lo simbólico a lo surrealista. Conserva algunas referencias a sus películas anteriores, como suele hacer siempre, pero esta vez intenta ir más allá hasta casi perder el norte. ¿Es necesario que esta vez haya caído en lo gore y muestre cómo el personaje se clava agujas en la cabeza o se corta por las piernas? Hay un momento que recurre al simbolismo de una mariposa... ¿era necesario llevarlo al extremo que muestra al final de la película?



Tengo la sensación de que ha querido ser tan sublime y exquisito, que se ha vuelto demasiado surrealista. Kim Ki-Duk no ha seducido a la crítica y, desde luego, tampoco a mí. Pero entiendo que rodar una película por año conlleva estas cosas: dar una vuelta de tuerca a sus propias paranoias hasta desgastarse a sí mismo y decepcionar de vez en cuando a los espectadores.

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