sábado, 4 de abril de 2009

'Ascensor para el cadalso', Louis Malle

Louis Malle es de esos directores clave en la historia del cine francés, pero que, incomprensiblemente, parece haber quedado a la sombra de otros grandes como Truffaut, Godard, Rohmer o Rivette. Quizá sea porque Malle no estuvo dentro del grupo de la Nouvelle vague (aunque posteriormente algunos críticos hayan relacionado su estilo con esta corriente), pero el cine de Malle parece estar en un extraño segundo plano. Y es una lástima, porque este director creó películas tan diferentes como geniales todas ellas. En Ascensor para el cadalso (1957) tenemos un thriller al más puro estilo Hitchcock, tema que no tiene nada que ver con el que trata en Adiós, muchachos (1987), que se centra en la historia de una amistad entre dos chicos (uno de ellos judíos) durante la ocupación alemana de Francia. Un tema parecido a éste podría ser, salvando las distancias, el que trata en Lacombe Lucien (1974): un chico ingresa en la policía alemana que opera en Francia, pero un día conoce a una joven judía, de la que se enamora. En Un soplo en el corazón (1971), en cambio, nos relata una relación incestuosa entre una madre y su hijo. Son películas totalmente diferentes, pero todas excelentes. No son los únicos títulos que tiene, claro está, pero sirva esta pequeña selección como ejemplo.

Ascensor para el cadalso fue la primera película rodada en solitario por Louis Malle, dos años después de que en en 1955 rodara con Cousteau El mundo del silencio. Ascensor para el cadalso relata el crimen cometido por Julien Tavernier, que acaba de asesinar a su jefe (marido de su amante), Simon Carala. Cuando Julien regresa a su oficina para eliminar todas las pruebas, se queda encerrado en el ascensor toda la noche. Deja su vehículo en la entrada del edificio donde trabaja, hecho que es aprovechado por una pareja de ladrones para robarlo. Cuando Julien sale del ascensor, descubre que se le busca por el asesinato de dos turistas alemanes. Tiene dos opciones: defender su inocencia de los asesinatos de los alemanes alegando que ha estado encerrado en el ascensor (aun a riesgo de que la policía lo relacione con la muerte de Simon Carala) o bien ocultar su noche en el ascensor pero asumir que puedan implicarlo en el caso de los turistas alemanes.

Ascensor para el cadalso es una joya del cine negro que nos recuerda, como ya decía antes, a las películas de Hitchcock. Todo en el filme es puro misterio: varios crímenes cometidos en blanco y negro con la música de Miles Davis de fondo, el ritmo contenido, pausado, para que disfrutemos tanto de la trama como de la imagen.

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