miércoles, 1 de abril de 2009

'Odette, una comedia sobre la felicidad', Eric-Emmanuel Schmitt

Odette Toulemonde (Catherine Frot) es una de esas mujeres de clase humilde, que intenta ser feliz con lo poco que tiene: su hija, su hijo y su trabajo en un centro comercial. Odette no parece haber tenido suerte en la vida, a veces incluso ha rozado la depresión. Pero todo cambió cuando descubrió las novelas de Balthazar Balsan (Albert Dupontel), un escritor maltratado por la crítica, pero con gran número de lectoras. Un día, Odette descubre que Balsan llega para firmar libros, por lo que decide ir a decirle lo que su obra ha significado para ella. Pero los nervios le juegan una mala pasada. En un segundo intento, Odette le escribe una carta a Balsan. Éste se da cuenta de que su propia vida no es satisfactoria, por lo que decide marcharse de casa y buscar a Odette.

Esta comedia pasó muy desapercibida por las pantallas de cine españolas. La crítica decía de Odette que era, algo así, como una tía de Amélie (protagonista de la película de Jean-Pierre Jeunet). Lo cierto es que ambos personajes guardan ciertas similitudes, parece que viven para hacer felices a los demás. Eric-Emmanuel Schmitt, conocido dramaturgo francés, se lanzó a la aventura de dirigir su primera película y el resultado es más que aceptable. Diría que incluso excelente. Schmitt nos relata una de esas historias que te llegan a lo más hondo, que hacen que quieras que te la cuenten una y otra vez. Los personajes son más que entrañables, las situaciones maravillosas y la banda sonora increíble (gracias a que la película recupera las canciones de Josephine Baker). El guión destila tanta maestría como algunas de las obras que Schmitt nos ha dejado a lo largo de los años. No olvidemos, que este escritor es el autor del texto El señor Ibrahim y las flores del Corán (novela que adaptó de forma magistral François Dupeyron al cine).



Siempre digo que las comedias francesas son tremendas, porque además de hacerte reír, te acaban dejando un poso en el interior, que no te lo quitas en mucho tiempo. El caso de Odette, una comedia sobre la felicidad (2007) es un claro ejemplo.

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