lunes, 23 de febrero de 2009

'El curioso caso de Benjamin Button', David Fincher

Después de que la alfombra roja encaminara al elenco de cineastas al Teatro Kodak de Los Ángeles, ya podemos hacer balance de cuáles han sido las películas más premiadas. Antes de hacer cualquier mención, quiero hacer cura de humildad y reconocer que, de las nominadas, solamente he visto Vicky Cristina Barcelona (Penélope Cruz optaba y ha ganado la estatuilla a Mejor Actriz de Reparto), Mi nombre es Harvey Milk (Sean Penn se ha llevado el Oscar a Mejor Actor) y El curioso caso de Benjamin Button. Lamento ahora no haber visto Slumdog Millionaire (la gran triunfadora).

Como ya he hablado en este blog de la película de Woody Allen y de la de Gus Van Sant, no me queda más remedio que hablar del filme dirigido por David Fincher, El curioso caso de Benjamin Button. Esta película competía en 13 nominaciones, pero se ha llevado solamente tres premios llamados menores (Mauillaje, Efectos Especiales y Dirección Artística).

¿Qué nos cuenta esta película? El filme está basado en un relato del autor americano Francis Scott Fitzgerald: un recién nacido es abandonado en las escaleras de una casa. Una pareja lo recoge cuando ve que, aunque tiene cuerpo de bebé, su cara parece la de un hombre anciano y desgastado. El pequeño Benjamin tiene el crecimiento invertido: en lugar de envejecer, rejuvenece a medida que pasa el tiempo. De ese modo, nace con aspecto de un hombre octogenario, pero sus arrugas desaparecen con los años.

Lo que estaba claro es que el Óscar a Mejor Maquillaje y Mejores Efectos Especiales se los iba a llevar. Lo que era más difícil era que se llevara los otros (aunque no esperaba que el fracaso fuera tan mayúsculo). Personalmente, me parece una buena película, la disfruté mucho. Pero hay un par de cosas que no me gustaron en absoluto.

En primer lugar, creo que la evolución biológica de los personajes es demasiado desigual. Hay un momento en que Button se encuentra con un viejo amor. Button aparenta más de 50, mientras que ella unos 30, como mucho. En el transcurso de los siguientes minutos, Button ha rejuvenecido 20 años, pero ella se mantiene prácticamente igual. Al final de la película, el proceso se invierte casi con la misma velocidad. Creo que en este aspecto al director le ha faltado coherencia.

Tampoco me ha gustado las poses de Brad Pitt en plan "fíjense qué guapo estoy ahora con mi chupa, mis gafas de sol y sobre mi moto". Cada vez que Pitt aparecía con esa disposición, la sala se reía. Me gustaría pensar que ha sido todo pura ironía del director, David Fincher, para exagerar algunos rasgos del personaje.

Pero, por lo demás, El curioso caso de Benjamin Button es una película con un buen argumento, una historia emotiva y tierna, unas buenas interpretaciones (aunque el genio de Button radique más en el maquillaje que en las cualidades de Brad Pitt, de las que no dudo) y excelentes efectos especiales. Así que adelante con la película para los que todavía no la han visto.

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