sábado, 3 de enero de 2009

'My Blueberry Nights', Wong Kar-Wai

Elizabeth (Norah Jones) llega una noche a un bar desconsolada por una ruptura sentimental. El bar es propiedad de Jeremy (Jude Law), con el que parece que puede iniciar una bonita historia de amor o, cuanto menos, amistad. Pero Elizabeth necesita marcharse para dar un cambio a su vida, motivo por el cual toma un autobús y recorre miles de quilómetros por Estados Unidos. En su viaje conocerá a la pareja Arnie (David Strathairn) y Sue Lynne (Rachel Weisz) y a Leslie (Natalie Portman), una jugadora de cartas compulsiva. Todo formará parte del cambio en la vida de Elizabeth, que no olvidará que uno de sus objetivos es el amor.

My Blueberry Nights (2007) está dirigida por Wong Kar-Wai, por lo que para muchos ya es un punto a favor para ver la película. Sin embargo, a mí este director de Hong Kong no me dice nada. No me gusta la textura granulada de sus imágenes, ni sus historias, ni su vuelta de tuerca sobre sí mismo. Está claro que Wong Kar-Wai tiene un estilo propio a la hora de encuadrar las imágenes, de buscar una iluminación especial y, de paso, de escribir sus guiones. El asunto es que creo que tiene tan asumido su estilo que se regodea demasiado en formalismos y se olvida de las historias.


My Blueberry Nights tiene la suerte de contar con un reparto excepcional: además de los conocidísimos Jude Law, Natalie Portman y Rachel Weisz, hay que sumar el debut de Norah Jones y el extraordinario papel -breve pero intenso- que hace David Strathairn. También vale la pena destacar la banda sonora, de esas de volver a escuchar una y otra vez.

Pero en líneas generales la película se me hace lenta y aburrida con técnicas cinematográficas que no me entusiasman (imagen, encuadres, iluminación...). No soy capaz de decir que My Blueberry Nights sea una mala película, porque sería decir demasiado y, sobre todo, teniendo en cuenta que provocó más de un aplauso en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) y que este director tiene miles de adeptos. Pero, desde luego, ni yo soy uno de ellos ni esta película me ha entusiasmado.

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