lunes, 17 de noviembre de 2008

'Historia de un beso', José Luis Garci

El escritor Blas Otamendi (Alfredo Landa) acaba de morir en el pueblo asturiano de Cerralbos de Sella. Al entierro va su sobrino, Julio (Carlos Hipólito), que pasó con él su infancia. Al llegar al pueblo, éste se encuentra con los amigos de su tío y con su pasado. Bastará echar una mirada a las habitaciones del caserón para iniciar un largo flash back que recupere la memoria de su tío Blas.

Julio recuerda así que cuando era pequeño contó a su tío la historia de un beso que le quitaba el sueño. Blas, animado por el enamoramiento del pequeño, le contó que también él estaba enamorado. De ese modo, se van engarzando estas dos historias (los dos besos).

Yo no me canso de decir que admiro el cine de Garci. Algunos cinéfilos lo acusan de ser demasiado lento. Pero, ¿qué significa que una película sea lenta? ¿Era lento Antonioni? ¿Era lento Godard? El cine de Garci siempre está lleno de contenido. Una historia de amor a dos bandas como ésta requiere que el espectador no se pierda detalle de todo lo que rodea a los personajes: la vida de un pequeño pueblo asturiano, los paisajes, los habitantes, el contexto sociopolítico, los pensamientos... Los argumentos de las películas de Garci no están llenos de acción, sino de reflexión.


El director madrileño es fiel a un estilo y eso es de admirar. En Historia de un beso (2002) podemos notar ciertas reminiscencia a películas anteriores, como Volver a empezar o You're the one. Este drama en concreto, aunque no tiene la fuerza de otros anteriores del mismo director, sí guarda una esencia más que sugerente (aunque no llega a ser subyugante). Las buenas interpretaciones ayudan mucho a meterse en esta historia de recuerdos. Alfredo Landa es, seguramente, lo mejor de la película.

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