lunes, 15 de septiembre de 2008

'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón', Pedro Almodóvar

Si algo me queda claro después de ver el segundo largometraje que hizo Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), es que el director manchego ha evolucionado favorablemente. Desde que rodara su primera película -con un título tan poco atractivo, como Folle... folle... fólleme Tim (1978)- y esta segunda, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, sus argumentos han cobrado interés. En esta película, Carmen Maura da vida a una joven (Pepi) de un barrio madrileño que tiene que buscarse la vida después de que sus adinerados padres le hayan dejado de mantener. Pepi es forzada por un policía, por lo que como venganza decide contárselo todo a su esposa, Luci (Eva Silva), lo que ha hecho su marido. Pero ésta resulta ser una sumisa que lo único que desea es que la gente que está a su alrededor la maltrate. Pepi le presenta a Bom (Olvido Gara "Alaska", una excéntrica cantante de rock), con la que empieza una relación de sexo desenfrenado.

Quizá una de las escenas más famosas de esta película es cuando Bom (Alaska) se orina en la cara de Luci, mientras ésta saca la lengua mostrando su sed de sumisión. La película es un reflejo de la movida madrileña, la abolición de tabús y la vida sin tapujos. Pero una cosa es mostrar una época concreta y otra muy diferente es caer en el desagrado y el mal gusto. No creo que el espectador tenga necesidad de ver cómo los personajes se orinan unos a otros o se dan de comer los mocos. ¿Es eso la movida madrileña? Yo no la viví, soy demasiado joven para eso y no vivo en la capital, pero si eso fue la movida, ¡menudo asco!

La película no es más que una sucesión de escenas donde la vulgaridad más insoportable se pone de manifiesto. El argumento es insulso: una mujer que necesita que le peguen, una cantante de rock alocada y una chica que viene a ser el enlace entre ambas. No hay mucho más.

Sin duda, los argumentos de sus últimas películas (sobre todo Hable con ella y Todo sobre mi madre) son más atractivos y se nota que hay una historia detrás. Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón es un tropiezo nada más empezar que, sin embargo, le permitió seguir trabajando hasta llegar al Almodóvar que es hoy. No entiendo, en cualquier caso, que esta película sea considerado de culto o algo así. Ese calificativo sería inexacto y exagerado.

2 comentarios:

Josep Antoni Garcia dijo...

Bueno, Manel... obviamente no es una obra maestra, pero si se la considera "de culto" es porque en ella ya se intuía la personalidad y creatividad de Almodóvar.... Nadie nace enseñado, y supongo que estarás de acuerdo en que hasta conseguir una obra de calidad primero hay que hacer alguna "opera prima" mejorable.
Creo que te dejas llevar por algún prejuicio moral típico de la época actual. Juzgar hechos del pasado implica conocer la realidad de aquél momento... España salía de una dictadura monolítica y con servidumbres a la moral más rancia y la movida fue una explosión para liberarse, para soltar lastre y para atreverse a "provocar" a las conciencias bienpensantes. Probablemente ahora eso se considere trasnochado, pero quizás nos hemos instalado en un conservadurismo moral disfrazado de respeto a las buenas costumbres. Creo que a "Pepi, Lucy, Boom..." hay que verla con actitud divertida y desenfadada, y sin prejuicios.

Manel Haro dijo...

No puedo con ella. Entiendo lo que supuso esa película, pero yo personalmente no le veo la gracia.