viernes, 5 de septiembre de 2008

'La soledad', Jaime Rosales

Me pongo a ver esta película con todo el interés que me despierta el hecho de que se llevara el Goya a la mejor película, por delante de otras producciones como El orfanato, de Bayona. Estoy algo así como entusiasmado con la idea de ver una excelente película del cine español, pero a mitad del visionado todavía no sé exactamente de qué va. Una mujer que abandona el pueblo para irse con su niño a Madrid -donde sufre una tentado terrorista-, una chica a la que van a operar de cáncer, la familia de ésta que discute por la venta del piso familiar y el título, La soledad. Veo que las conversaciones que mantienen los personajes son banales, casi vacías, lo cual me hace suponer que el director ha querido reflejar ese ambiente de cotidianeidad. Tanto es así que parece, más que una película, una sucesión de escenas rutinarias típicas de un reportaje televisivo. Es como si el director hubiese decidido dejar la cámara olvidada en diferentes puntos de Madrid para captar el sonido de ambiente, las conversaciones de la gente normal, etc. En las escenas de interior, la cámara se sitúa detrás de las puertas o las ventanas tomando cierta distancia de la acción, apenas hay primeros planos.

A medida que vamos viendo la película, empezamos a entender -con la inestimable ayuda del título- que el eje central es la soledad. Se narra las vidas de distintos personajes -básicamente femeninos- que sienten una gran y profunda soledad. Más allá de eso, no hay nada. No digo esto en sentido negativo; me refiero a que el director -Jaime Rosales- ha querido centrar la atención en la cotidianeidad de unos personajes, en lugar de crear un argumento más complejo. La película podría acabar veinte minutos antes o veinte después, la podríamos empezar a ver a mitad del metraje, al final o al principio. Lo importante es dejarse llevar por los problemas de los personajes. Por eso decía antes que el género nos recuerda mucho a un reportaje.

Dicho esto, creo que darle el Goya a la Mejor Película y al Mejor Director me parece desproporcionado, como si la Academia hubiese querido desmarcarse del cine comercial -El orfanato- y haya querido premiar una película de autor. También me sorprende el Goya a Mejor Actor Revelación a José Luis Torrijo, no porque lo haga mal, sino porque su papel tampoco es que se haga notar demasiado en una película tan repleta de papeles femeninos. La interpretación, en cualquier caso, es lo mejor: impresionante.

La soledad (2007) me ha dejado un sabor bastante soso. ¿Es necesario el cine para reflejar de esa manera ciertos sentimientos humanos? ¿No es suficiente con mirar a nuestro alrededor para que el cine extrapole también esa realidad a la gran pantalla? No es que esto sea nuevo, otros directores como Antonioni o Rohmer ya lo hacían, pero creo que el cine debería exigir un poco más que la simple puesta en escena de la cotidianeidad. Vamos, que esta película es cómo poner el ojo en la casa del vecino y ver qué pasa.

Pero ésta es la típica película que gusta mucho a los críticos y poco a los espectadores. De hecho, la película fue un fracaso en el cine. Sólo después de los Goya, la película consiguió destacar, dado que las salas le dieron una segunda oportunidad con una reposición especial después de los premios.

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