martes, 5 de agosto de 2008

'Silencio roto', Montxo Armendáriz

Lucía (Lucía Jiménez) regresa al pueblo de su infancia, donde se encuentra con Manuel (Juan Diego Botto). Éste forma parte de los maquis, la resistencia que vive escondida en el monte y que lucha contra el régimen de Franco. Lucía se muestra inmediatamente abierta a colaborar con ellos, a pesar de el riesgo que eso conlleva para su vida. El encuentro con la dura realidad y el auténtico terror que la Guardia Civil provoca debido a sus crueles fusilamientos son algunos de los obstáculos con los que se encuentra Lucía.

Es difícil demostrar algo con películas de temas tan trillados como la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, Auschwitz… Para destacar se puede recurrir a dos métodos: o dar un enfoque nuevo que nunca antes se haya tocado o hablar de lo mismo, pero hacerlo de forma perfecta. El caso de Silencio roto (2001), la película dirigida por Montxo Armendáriz es algo ambiguo en este aspecto. El cine –y la literatura- ya nos ha hablado de los guerrilleros esconcido en los montes, de las relaciones de amor condenadas al fracaso… Por otro lado, el filme no es perfecto.

No significa eso que la película sea fallida. Al director se le ven las buenas intenciones, pero estamos tan acostumbrados a esas escenas, que no nos sorprenden lo más mínimo. Lo peor es que lo que al final de la película ocurre es lo que se espera que vaya a pasar. Cualquier espectador sabe que en una película sobre la Guerra Civil, siempre acaba muriendo alguno de los personajes importantes para dar el máximo dramatismo. Algunos directores cometen el error de conformarse con ese dramatismo y acaban haciendo auténticos bodrios, como el caso de Las 13 rosas de Martínez Lázaro.

Pero lo de Montxo Armendáriz no es un fiasco. De hecho, sólo por la interpretación de Álvaro de Luna, la película ya está salvada. Lo que no me acaba de convencer es la elección de los actores, Juan Diego Botto y Lucía Jiménez. Ambos son buenos actores, pero –es una cuestión personal- no me encajan en un papel tan dramático.

Silencio roto es una de esas películas sobre la Guerra Civil –más concretamente deberíamos decir sobre la posguerra- que no destaca por encima de otras, que simplemente es entretenida. El problema básico de la película, creo, es que se centra demasiado en la historia de amor entre Lucía y Manuel y desaprovecha otros posibles relatos que podrían haber dado mucho más juego. En cualquier caso, lo mejor de la película, sin dudas, es Álvaro de Luna

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