domingo, 6 de julio de 2008

'Wolf Creek', Greg McLean

Dos chicas británicas y un chico australiano deciden hacer un viaje por carretera al cráter de Wolf Creek. Cuando llegan, abandonan el coche y se marchan a una caminata de tres horas. Al regresar, descubren que el vehículo no funciona. En mitad de la noche aparece un tipo extraño con una camioneta que les ofrece ir a su campamento para arreglar el coche. Pero cuando llegan allí verán que su salvador es en realidad un sádico asesino de turistas.

¿Han escuchado alguna vez un argumento similar? Seguro que lo primero que les viene a la cabeza a los aficionados al cine de terror son las películas de Hostel, de Eli Roth. Pero hay muchos más títulos. Esto significa que el argumento está trilladísimo. Para empezar, ya es u gran handicap.

Hace tiempo elaboré un top 10 de los tópicos del cine de terror:

1. Si víctima y asesino se encuentran en un sitio público, en ese momento nadie se cruzará con ellos. El asesino podrá campar a sus anchas.

2. Si la víctima tiene dos o tres salidas posibles, siempre tomará la más peligrosa y difícil. Eso sí, al protagonista es el único personaje al que no pillan nunca.

3. En las primeras escenas, si aparece alguien con capucha y actitiud siniestra, que nadie se asuste anticipadamente, siempre es algún familiar o amigo que se ha levantado en mitad de la noche para ir al baño o para beber un vaso de agua.

4. Al protagonista nadie le creerá, ni siquiera la policía, así que el sentido del deber hará que él mismo quiera demostrar el mundo lo que ocurre en un lugar determinado (en este caso, una casa).

5. Si en una escena aparece el asesino y, de repente, cruza por delante un autobús, después no habrá ni rastro del susodicho. Lo mismo ocurre si a pocos metros de la víctima está el asesino, la víctima agacha un momento la cabeza y cuando la levanta ya no está. El asesino, aunque siempre vaya caminando -nunca corriendo-, siempre es rápido de movimientos.

6. Si el protagonista tiene algún problema de salud tipo asma, lo primero que perderá será el inhalador. Es infalible. Eso sí, según en qué situaciones, el inhalador es más imprescindible que en otras.

7. Si la víctima tiene a tiro al asesino, jamás lo rematará, siempre le dará la oportunidad de que se levante y acabe con él/ella.

8. Por muy mal que lo haya pasado el protagonista -víctima directa o indirecta- en el lugar del crimen, siempre volverá.

9. Si en algún momento de la película el teléfono móvil es determinante, siempre estará apagado o fuera de cobertura.

10. Al final de la película siempre habrá algún pequeño cabo suelto para dejar al espectador con ganas de más.

Si analizamos Wolf Creek (2005), dirigida por el australiano Greg McLean, veremos que se cumplen los tópicos 1, 2, 4, 7, 8 y 10. Lo suficiente para que la impaciencia se apodere del espectador. ¿Por qué al asesino nunca se le remata? ¿Por qué un coche no enciende a la primera cuando se pretende huir? ¿Por qué en situaciones de tensión, si hay que abrir una puerta, las llaves se caen, cuesta encontrar la correcta...? ¿Por qué el asesino acaba anticipándose a los movimientos de sus víctimas con tanta facilidad? ¿Por qué los personajes están tan estereotipados?

Tópicos aparte, hay que decir que el ritmo de la película es bastante irregular. La primera parte, la del road movie, es insoportable. Minutos y minutos de viaje, de conversaciones estúpidas, de banalidades... Qué sopor... Seguro que Tarantino quiso reírse de todo esto cuando rodó Death Proof. La segunda mitad es lo más inquietante, con escenas de tortura y sangre. Es el momento en el que aparece el asesino, con una gran interpretación de Nathan Phillips. El desenlace no destaca por su brillo, pero podría ser peor.

De hecho, esa es la sensación que queda con la película: no es que mate, pero podría ser peor.

4 comentarios:

Oliver Martínez dijo...

Una de las películas más soporíferas que vi el año pasado. Nula capacidad para empatizar con los personajes, un loco antagonista nada carismático y unos diálogos dignos de un jardín de infancia. Después de verla, tienes la sensación de que te has comido un plato de patatas bravas hecho con aceite por el que han pasado incontables calamares, chocos, bombas... El sabor te recuerda a todo, pero no te llena para nada.

Patricia Tena dijo...

Jajajajja no he visto la peli, pero me hace mucha gracia el comentario de Oliver... eres grande con las comparaciones :)

Manel Haro dijo...

¡¡Fantástica analogía!! Gracias.

Patricia Tena dijo...

Man, acabo de ver en web fnac que la peli "juntos, nada más" sale a la venta el día 23 de julio por 11,95 euros! me la compraré, tengo muchas ganas de volverla a ver.