viernes, 18 de julio de 2008

'Ahora o nunca', Rob Reiner

Edward Cole (Jack Nicholson) y Carter Chambers (Morgan Freeman) son dos enfermos terminales de cáncer. Ambos se encuentran en la habitación de un hospital. Uno es un gruñón insoportable -Cole-, el otro es un tipo agradable -Chambers-, pero entre los dos surge una fuerte amistad. Cuando les comunican lo que les queda de vida, deciden elaborar una lista conjunta de cosas que hacer antes de morir. A pesar de la edad avanzada que tienen, inician una aventura por el mundo para probar las experiencias que siempre habían querido sentir y nunca habían hecho.

Imagino al guionista de la película -Justin Zackham- cuando pensó en esta película: "voy a escribir un guión sobadísimo, donde dos enfermos a punto de morir plantean hacer una lista de cosas que no han hecho nunca; muchas de ellas serán auténticas locuras, lo que enternecerá al público. Además, escribiré escenas para buscar la lágrima fácil del espectador. Como al final los dos morirán, porque es obvio, seguro que la complicidad del público con la película será total.

E imagino al director (Rob Reiner): como al público le entusiasman las películas y series sobre hospitales, intentaré regodearme en el dolor ajeno. Pondré algunas escenas donde se vea la sangre, donde se rompa un catéter, haré que a los actores les den espasmos, escupan sangre... Seguro que el público se conmoverá con estas escenas.

Y, por supuesto, la elección de los actores no sería casual: un par de tíos buenos de verdad, que con sus actuaciones destrocen el corazón del respetable. Nicholson y Freeman, por supuesto.

El resultado era lo que no podían esperar: Freeman y Nicholson lo bordan, pero la película es despreciable. Ya no sólo por lo trillado de este guión, sino porque no entiendo la necesidad del director de ahondar en el dolor de unos enfermos de terminales de cáncer. Se podría haber hecho esta misma película con un poco más de distancia sobre el tema, pero no, al señor Reine se le ocurrió que había que hacerlos vomitar después de pasar por la quimioterapia. Quería el drama fácil. Me pregunto qué pensarán los verdaderos enfermos de cáncer. ¿Realmente hay que hacer espectáculo gratuito sobre este tema?

Pero aparte de esto, resulta que el filme no es más que la vuelta al mundo de este par de personajes. Parte uno: diagnóstico; parte dos: vivir a tope; parte tres: muerte. No desvelo nada, ya al principio se sabe que van a morir. Los personajes se pasan una parte de la película en el hospital y la otra yendo de un sitio a otro sin profundizar demasiado en cada uno de los viajes.

Si lo que pretendían el guionista y el director era crear una película fácil, donde la tragedia se masca en el primer minuto, la verdad es que les ha salido el tiro por la culata. Lo dicho, una película despreciable hasta el extremo.

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