lunes, 21 de julio de 2008

'30 días de oscuridad', David Slade

En una ciudad perdida de Alaska, donde la noche dura treinta días consecutivos debido a un fenómeno natural, una banda de vampiros amenaza a sus pacíficos habitantes.

A partir de estas breves señas, lo demás es lo de siempre: los vampiros no pueden soportar la luz, para matarlos hay que cortarles la cabeza, algunos habitantes no mueren pero se convierten al vampirismo... Y, por supuesto, los tópicos de siempre del cine de terror: todo el mundo hace acopio de gran heroísmo, a nadie le importa morir por el resto del grupo, los vampiros corren a gran velocidad cuando persiguen a los personajes secundarios, pero no cuando van detrás de los protagonistas y bla, bla, bla...

Imagino que debe ser difícil hacer una película de vampiros sin caer en tópicos o sin repetir los argumentos que el cine ya ha sobado demasiado. Pero una cosa es no ser original y otra es la capacidad de hacer una película medianamente digna.

30 días de oscuridad (2007) es, por un lado, insoportable porque el director -David Slade- no aporta nada nuevo y, para colmo, no sabe aprovechar el legado que la historia del cine ha dejado al género de películas de vampiros. No es aceptable jugar con la paciencia y la ingenuidad del espectador. Ni nuestra paciencia es ilimitada ni somos tan ingenuos. Un desastre de película.

1 comentario:

Patricia Tena dijo...

Vaya, pues sí que parece mala... y eso que a mi hermano le habían dicho que era buena y él tenía muchas ganas de verla... aunque es cierto, este tipo de pelis nunca aportan nada nuevo y acaban siendo aburridas y tópicas.