viernes, 6 de junio de 2008

'Sweeney Todd', Tim Burton

Quizá sea Tim Burton uno de los directores sobre los que más se discuta sobre la calidad de sus películas. El más claro ejemplo es Charly y la fábrica de chocolate (2005), una película que no convenció demasiado a muchos, quizá debido a las expectativas que se habían depositado en ella. Otros, en cambio, disfrutaron con la adaptación de la novela infantil de Roald Dahl. Big fish (2003) es otro ejemplo, a algunos les pareció una película fallida, mientras que otros tantos piensan que es una obra maestra (yo entre ellos). Menos discusiones levantan sus películas de animación como La novia cadáver (2005) o Pesadilla antes de navidad (1993).

Hace ya algunos meses se estrenó Sweeney Todd, la adaptación del musical de Sondheim. Fui a verla al cine y a mi alrededor solamente escuchaba quejas, suspiros de aburrimiento y bostezos. A mí, en cambio, me gustó mucho. Me pareció una película muy lograda, a pesar de que, para mí, un musical siempre cuesta más de ver que una película donde las piezas musicales no forman parte del guión. En el cine había algunos que decían que no tenía argumento o que no les gustaba el final. Entiendo que el final -que obviamente no desvelaré- no convenza a todos, pero lo que sí es seguro es que la película sí tiene argumento.

Sweeney Todd (Johnny Depp) es un barbero recién salido de prisión después de estar haber estado quince años por un crimen que no cometió. Un juez se encaprichó de su esposa y decidió condenarlo para quedarse con ella. Al salir de la cárcel, en la cabeza de Sweeney Todd solamente hay un pensamiento: vengarse del juez y recuperar a su mujer e hija.

Para llevar a cabo su hazaña, cuenta con la ayuda de la señora Lovett, papel que interpreta Helena Bonham Carter (la esposa de Tim Burton). Raro será el día en que Bonham Carter o Johnny Depp no protagonicen una película de Tim Burton. Quizá esa recurrencia a los mismos actores permite crean una complicidad director-reparto-espectador. De ese modo, hay un momento en la película en que Depp coge una cuchilla, levanta el brazo y dice: “mi brazo vuelve a estar completo”. ¿Será un guiño a los fans de Eduardo Manostijeras?

El maquillaje, la dirección artística –que, por cierto, se llevó el Oscar-, la fotografía… siguen la línea de las películas lúgubres de Burton. Ese ambiente tétrico que tanto gusta a los espectadores. La sangre –que hay mucha- se nota artificial, pero precisamente ahí radica la gracia, en desdramatizar un poco los asesinatos que comete Todd.

Quizá no guste esta película a todo el mundo, pero personalmente creo que merece la pena ser vista. Los reacios a los musicales y/o al cine de Tim Burton, es mejor que no la vayan a ver. Para el resto, para los que somos unos apasionados de este director y de Depp, sin duda, hay que ver Sweeney Todd.

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