jueves, 26 de junio de 2008

'Supersalidos', Greg Mottola

Esta película es un flagrante atentado contra la inteligencia humana. Cómo debían de estar los guionistas -Seth Rogen y Evan Goldberg- y el director -Greg Mottola- para pensar que este bodrio podría arrancar ni siquiera una leve sonrisa de cualquier espectador. ¿Qué hay de gracioso en ver a un tipo gordo y feo pasándose toda la película mostrando su deseo sexual con expresiones como "quiero llenarla con mi leche" o "quiero chupárselo toda la noche"? Y menos todavía verlo jadear, sacar la lengua mientras simula una masturbación... ¿Dónde está la gracia? ¿Acaso el director ha perdido el sentido común? Qué indecencia pensar que el espectador puede romper a carcajadas con una película como esta. Es nefasta, aburrida, insoportable, insufrible... ¡Qué tostón de película!

Un grupo de tres chicos a punto de acabar el instituto se obsesionan con tener una noche de sexo (qué original...). Uno de ellos acaba bebiendo cerveza con dos policías en un coche mientras se pasean por la ciudad en unas escenas absolutamente inaguantables. Los otros dos van de fiesta en fiesta para conseguir alcohol y acabar en casa de una amiga. Las situaciones son ridículas, los personajes ramplones, vacíos y pesados. El guión está tan lleno de tonterías, de superficialidad, que resulta demasiado obvio que el objetivo de esta película es buscar la risa fácil y recaudar mucho dinero con una comedia tipo American Pie y demás producciones de este género.

Lo mejor de Supersalidos (2007) es el descanso final tras casi dos horas de sopor incontestable. Películas como estas jamás deberían salir de las salas norteamericanas. Si allí tienen ese humor, que lo tengan, pero aquí suficiente tenemos con las comedias españolas...

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