viernes, 13 de junio de 2008

'Shadows', John Cassavetes

Shadows (1959) habla, pura y llanamente, de las personas. A finales de los 50, Tony empieza una relación con Leila, pero todo se va al traste cuando ve a Hugh, un cantante negro de jazz y hermano de ella, saludar a Leila. La confusión inicial de Tony le empuja a excusarse y marcharse de su lado. Aunque luego intentará recuperar el amor de Leila, la negativa de Hugh y el dolor de ella harán que sus esfuerzos sean en vano.

Hugh deberá además enfrentarse a una nueva realidad: ya no interesa a nadie como cantante de jazz. A pesar de ello, no dejará de luchar por demostrar su valía.

Por otro lado, un grupo de jóvenes, claramente desubicados (entre ellos, otro hermano de Leila), emplean su tiempo yendo con prostitutas y saliendo de copas todas las noches. En alguna ocasión incluso se meten en una pelea.

Shadows (primer largometraje de Cassavetes) es una puesta en escena de personajes con carácteres diferentes. En ningún caso, el tema central es el racismo, sino que el racismo es sólo un aspecto más de la cotidianeidad de la sociedad americana de mediados de siglo. Al final de la película aparecen unas letras que nos dicen "esto ha sido una improvisación". Cassavetes daba clases de interpretación en un taller en EEUU y en una de las actividades sugirió probar la improvisación. Propuso a sus alumnos preparar una escena sin guión. Esa escena duró cuatro horas y media. De esa experiencia surgió la idea de crear una película. Los actores eran los alumnos mismos de su taller; por tanto, no eran profesionales, sino amateurs.

Esta película experimental de bajo presupuesto, que marca los inicios de un cine independiente, pretende reflejar el poder de la improvisación. Desde el guión hasta la música se rigen por esta regla. La película es todo jazz: cafés nocturnos, humo del tabaco y música. El jazz tiene gran parte de improvisación y además expone muy bien ese mundo de los artistas negros de finales de los 50, como es el caso de Hugh.

Si bien la película no tuvo un reconocimiento inmediato, con los años se ha destacado en Shadows su papel fundamental en la visión del cine como expresión artística. Alejado del mundo hollywoodiense, esta película es una clara apuesta del cine por el cine: por la música, por una interpretación transparente y desnuda y por un guión y dirección que pretenden reflejar al máximo la realidad de un grupo de jóvenes de Manhattan de mediados de siglo. En conclusión, un experimento cinematográfico a tener en cuenta.

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