lunes, 9 de junio de 2008

'Saw', James Wan

Saw es una de esas películas que, cuando la acabas de ver, te tienes que llevar las manos a la cabeza. Una reacción natural, irreprimible, que sirve para intentar controlar las dispares sensaciones que le afloran a uno después de visionar el film. En primer lugar el espectador se libera de los cien minutos de tensión que dura la película, luego intenta explicarse cómo no se le había ocurrido caer en el sorprendente final (ni el más avispado se lo puede esperar) y, finalmente, no le queda más remedio que reconocer la excelencia del guión de Leigh Whannell y la dirección de James Wan.

Cuando Adam, un joven fotógrafo, se despierta encadenado a la tubería de una decrépita estancia, poco puede imaginar lo que va a vivir a continuación. A su lado está el doctor Gordon, también aprisionado como él. Cada uno de ellos está en un extremo de la habitación y justo en medio el cadáver de un hombre lleno de sangre, con un revólver en una mano y una grabadora en la otra. Cuando ambos logran saber que forman parte de un macabro juego, solamente les quedará decidir si intentan sobrevivir al precio que sea o aguardan el momento de su muerte.

Las instrucciones del juego son sencillas (que nadie se asuste, no desvelo detalles importantes del argumento): el doctor Gordon tiene que matar a Adam antes de las seis de la mañana. En caso contrario, su mujer e hija y, por supuesto, ellos dos morirán. Empieza el juego.

Saw es una película increíble, diría que perfecta en su planteamiento y brillante en su ejecución. Como decía más arriba, el final es imposible de prever y el guión es un constante rizar el rizo o dar una vuelta más de tuerca. Nada parecer ser lo que en realidad es.

Lo más acertado de Saw es no caer en el error de que la fuerza de la película la lleve las escenas de sangre, tan propio del cine gore, sino que la película funciona gracias a un guión perfectamente bien armado. Sin lugar a dudas, Saw merece un puesto alto en el ranking de las mejores películas de terror-intriga de los últimos años.

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