viernes, 13 de junio de 2008

'Saw IV", Darren Lynn Bousman

Lo de este director ya pasa de castaño a oscuro. Vale que Darren Lynn Bousman quiera centrar la atención del espectador en escenas de sangre a mansalva para que pierda atención en el guión y así poder narrar lo que le dé la gana y como le dé la gana. Pero hace falta poca vergüenza para echar por tierra el trabajo de James Wan, director de la primera entrega, la mejor. No es extraño que el guionista de las tres primeras partes de Saw no sea el mismo que el de la cuarta, parece que al bueno de Leigh Whannell se le iluminó la bombilla y se dio cuenta que era mejor una retirada a tiempo.

El guión de Saw es tan incoherente que ni siquiera respeta la lógica del tiempo (la narración está alterada, no se sostiene por ningún lado). La primera escena es la autopsia de Jigsaw (el asesino primigenio), en ella podemos ver toda la sangre del mundo, lo cual empieza a ser demasiado repugnante. En el estómago de Jigsaw encuentran una cinta que está dirigida al agente encargado de la investigación. A partir de aquí parece que empieza la película. Si tomamos esta escena como el primero de los hechos que se narran dentro del marco cronológico de la película, el guión ya no tiene sentido; lo que viene a continuación (sobre todo el final) es incoherente. Si, por contra, tomamos esa escena primera como el final de los hechos que se narran, pero que el director la ha preferido anteponer, el guión también resulta incoherente. Así que, lo cojas por donde lo cojas, el guión no es más que un abuso de la ingenuidad del espectador.

Además de esto, no se les ocurre otra cosa a los guionistas que dejar cabos sueltos para que no acabes de entender Saw IV y te obligues a ir al cine a ver Saw V. Es decir, que para entender Saw IV o ves la quinta parte o te quedas sin saberlo todo. El colmo de las desvergüenza.

Como decía, hay un claro abuso de la bondad del espectador. No solamente por los cabos sueltos que quedan, sino porque hay que ser muy iluso para tragarse el sinfín de casualidades que se producen en la narración para que todo acabe, más o menos, cuadrando. Que a nadie le extrañe que en Saw V aparezca un vecino de la niñez de Jigsaw y que éste tuviera calculado que al cabo de 50 años iba a pasar por un punto determinado, iba a encontrar una grabadora y acabaría convirtiéndose en el continuador de su obra. Despropósitos donde los haya.

No sé qué nos deparará la quinta parte de esta serie, cada vez venida a menos. Agárrense fuerte, porque lo que sin duda habrá será sangre, mucha sangre, y buenas dosis de surrealismo. Al tiempo...

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