viernes, 6 de junio de 2008

'Rec', Jaume Balagueró y Paco Plaza

El día del estreno de REC fui al cine con un amigo y nos quedamos a las puertas porque colgaba el cartel de entradas agotadas. Miramos en los demás cines y en ninguna sala quedaba una sola entrada. Todo vendido. Los siguientes días, si no ibas con tiempo a comprar la entrada, ocurría exactamente lo mismo. ¿Tan aterrador había sido el trailer de REC como para que la gente no pudiera resistir ir a verla lo antes posible? ¿O era cosa de las buenas críticas que había recibido tras su paso por el Festival de Sitges? Sea como sea, la cuestión es que uno entra a ver REC con la sospecha de disfrutar de una película verdaderamente aterradora.

Una joven periodista del programa nocturno Mientras usted duerme acompaña a una dotación de bomberos para hacer un reportaje de cómo es una de sus noches de trabajo habitual. La primera llamada que reciben los bomberos es desde un piso de Barcelona: una anciana ha tenido un accidente en una casa y los vecinos están alarmados por los gritos. Los bomberos se ponen en marcha para entrar en ese piso, pero cuando llegan descubren que algo extraño ocurre allí dentro. Desde fuera se ha dado la alarma de amenaza biológica, química o nuclear y han precintado el edificio, han cortado las calles adyacentes y nadie puede acercarse. Tampoco puede salir nadie de allí dentro. En el edificio empiezan a pasar cosas extrañas y terroríficas que van a poner en jaque a policías, bomberos, periodistas y vecinos. Nadie está a salvo. Aunque el policía le pide al cámara que deje de grabar lo que está ocurriendo allí dentro, la voz de la periodista insiste: “sigue grabando, por tu puta madre”, “tenemos que informar de lo que está pasando”.

Podría decir sin ningún reparo que esta película, dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza, es una de las películas de terror que más miedo me ha dado de todas las que he visto. El espacio de rodaje es reducido, una vez la cámara entra en la portería del edificio, los exteriores desaparecen –recuerden que han precintado el edificio y nadie puede salir-, por lo que aumenta la sensación de encierro y no tener escapatoria. El agobio, la angustia y el miedo domina al público. Hay una sensación de realidad, lo que ahí ocurre es creíble. Los personajes son muy humanos, da la sensación que son cercanos a nosotros. Además, ninguno de los actores es especialmente conocido, por lo que el director ya se ha ahorrado que se identifique a algún actor con otra película. La sensación es que parece que los actores sean vecinos de verdad, policías de verdad, periodistas de verdad, bomberos de verdad, y el mal encarnado de verdad.

A uno le cuesta expresar con palabras lo que se siente al ver REC. Yo, sin ir más lejos, llamé a algunos amigos para recomendarles que vieran la película una vez había salido del cine, pero me costaba articular palabra. No sabía cómo explicarles lo que había visto; me temblaban las piernas, tenía malestar en el cuerpo y, si tuviera un espejo delante, hubiese asegurado que se me había ido el color de la cara.

REC es un puñetazo sobre la mesa en cine de terror. Ha marcado un precedente y espero que sea recordada durante largo tiempo. En Estados Unidos han hecho el remake: Quarantine.

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