viernes, 6 de junio de 2008

'No es país para viejos', Joel Coen y Ethan Coen

En los primeros cinco minutos de metraje de No es país para viejos, Javier Bardem ya tenía en el bolsillo el Oscar en la categoría de Mejor Actor de Reparto. Esa cara de maníaco cuando estrangula al policía que lo detiene al principio de la película es antológica, difícil de olvidar. Esa, al menos, es la sensación que le queda al espectador después de haber visto a un Bardem apoteósico.

No country for old men es la película de los hermanos Coen, que triunfaron en el teatro Kodak de Los Ángeles. Cuatro fueron las estatuillas que se llevó, incluyendo mejor actor de reparto –Javier Bardem-, mejor película, mejor guión adaptado –basado en la novela de Cormac McCarthy- y mejor dirección. Si bien el número de galardones no fue muy elevado, sí es destacable que los Coen arrasaran en las categorías importantes. Que Bardem se iba a llevar el Oscar era un secreto a voces después de haberse llevado todos los premios habidos y por haber, como el Globo de Oro. Lo mismo ocurre en las otras categorías en las que la película estaba nominada, era la gran favorita.

Javier Bardem encarna Anton Chigurh, un asesino despiadado que persigue un maletín con dos millones de dólares que un cazador –Josh Brolin- ha encontrado en la escena de un crimen a campo abierto, consecuencia de un negocio de drogas frustrado entre mexicanos. La película es la persecución sanguinaria que el Chigurh hace para hacerse con el botín, pero Moss (Brolin) no está dispuesto a perder tanto dinero e intenta huir a México para despistar a su perseguidor. A la vez, un grupo de mexicanos sigue de cerca de Moss para recuperar el maletín. Por su parte, un policía veterano a punto de retirarse (Tommy Lee Jones) intenta evitar que se produzcan más asesinatos.

Chigurh es un hombre trastornado, sin piedad por sus víctimas. Es capaz de asesinar por el simple hecho de hablarle. Si alguien intenta evitar que consiga sus objetivos, irá tras él aunque los acabe consiguiendo. Es fiel a su palabra, frío, calculador, metódico y sin escrúpulos. Un personaje que por su semblante serio y su cara de loco, produce terror incluso al espectador que está en la sala de cine. Chigurh es un personaje difícil de interpretar, dado que no solamente su fuera está en el texto, sino también –y quizá más importante- en las muchas escenas donde la expresión de la cara lo dice todo y no hay apenas diálogo. Bardem ha hecho un trabajo extraordinario en No es país para viejos.

Por lo demás, lo cierto es que es una película con alguna rareza argumental, sobre todo al final, que parece que no ha convencido a muchos espectadores. El título hace más referencia al personaje de Tommy Lee Jones que al que interpreta Bardem o Brolin. La película contiene una reflexión sobre el asesinato despiadado y la figura de un policía a punto de retirarse que debe enfrentarse a este caso prácticamente como el último de su trayectoria.

No es país para viejos es una película extraña, que quizá deja un sabor agridulce en algunos espectadores, pero que, sin duda, destaca por la interpretación de Bardem. Si bien no es una obra maestra, sí es, al menos, una película digna de ver.

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