lunes, 23 de junio de 2008

'Jumper', Doug Liman

David (Hayden Chirstensen) ha nacido con unos extraños poderes: puede teletransportarse a donde quiera y en el momento que desee. De ese modo puede pasar la mañana en alguna parte del mundo, comer en el otro extremo del planeta, disfrutar del atardecer a miles de quilómetros de distancia y estar de nuevo en casa para dormir. También le permite adentrarse a las cámaras acorazadas de los bancos y robar todo el dinero que necesite para vivir sin trabajar. Todo parece ser una vida de facilidades hasta que un hombre (Samuel L. Jackson) empieza a buscarlo para matarlo. David no es el único que tiene estos poderes (todos los que lo tienen son llamados jumpers), sino que son muchos los que han abusado de este poder. Por esa razón, una sociedad secreta de paladines se ha propuesto desde hace años acabar con los jumpers.

Así, a simple vista, parece una película increíble, con grandes efectos especiales, una buena trama fantástica... Lástima que el guión no se sostenga. Por muy fantástica que sea, quién se cree que en los bancos no hay cámaras de seguridad. Además, cualquier ciudadano sabe que si roba varios millones de euros y luego se compra con ese dinero una super casa con todos los lujos posibles, un día aparece hacienda -el tío Sam en EEUU- y empieza a hacer preguntas y a confiscarlo todo.

Uno de los tópicos más frecuentes del cine fantástico con personajes poderosos es que cuando uno se da cuenta de que tiene un poder, de repente empieza a conocer a más gente que lo tiene. Es como si un día me entero de que puedo volar y al día siguiente descubro a mi quiosquero surcando los aires. Un despropósito, por cierto, que para colmo en una misma familia haya un jumper y un paladín cazajumpers.

Los efectos especiales están muy bien, que conste, pero no es suficiente para salvar la película. El espectador poco exigente y soñador disfrutará con esta película porque se marchará con la alegre sensación de imaginar lo que él haría si tuviera esos poderes. Pero el público que no se conforma con las historias sencillas y los efectos especiales verá que el guión anda cojo toda la película. Por qué razón los directores se olvidarán del texto, para centrarse en los artificios...

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