domingo, 29 de junio de 2008

'Hostel II', Eli Roth

Hostel II (2007) se presenta como un calco de la primera entrega. En la primera parte se narraba el viaje de un grupo de chicos mochileros, que desvían su destino casi por azar, para acabar en Eslovaquia, donde son torturados y asesinados. En esta segunda parte, tenemos a un grupo de chicas mochileras que en el momento en que viajan en tren, deciden desviarse a Eslovaquia donde caen en la misma trampa.

El planteamiento es clavadito, el desarrollo igual y el desenlace muy parecido. Está claro que a Eli Roth le interesó repetir la estructura, pero cambiando los personajes, así daba la sensación de que explicaba algo diferente. Pero no, el espectador no es tonto y, una vez superado el impacto de la primera entrega, esta segunda solamente sirve para fijarnos en los errores de la película.

Está claro, si ya nada nos va a sorprender porque todo lo que narra la película ya nos ha sido explicado en Hostel, entonces podemos centrarnos en analizar los errores que ya cometió en la primera parte.

Es imperdonable el valor que le da este director y guionista al azar. No me creo que unos turistas decidan cambiar el rumbo previsto porque les diga una chica que en Eslovaquia hay buenos balnearios. Igual que no me creí en la primera entrega que los chicos cambiaran Barcelona por Bratislava sólo porque un desconodico harto de porros les dijera que allí había chicas fáciles. Vale que el espectador sea benévolo una vez y le perdone estas impertinencias del guión, pero a la segunda ya es un abuso de esa bondad.

En Hostel II queda claro que Eli Roth no sabía qué contar, así que decidió repetir la historia, pero poniendo chicas en vez de chicos. Algunos personajes secundarios repiten, como los encargados del albergue, esa banda de delincuentes infantiles que son más un lastre para la película que otra cosa... Se empeña Eli Roth en hacer de Eslovaquia el país más peligroso del mundo y eso, por muy ficción que sea, resulta insultante.

La película es fallida por merecimiento propio. Todo lo que el espectador perdonó en la primera entrega, se vuelve intolerable en la segunda. El guión es malo, la dirección floja y las interpretaciones superficiales (en algunos casos incluso de risa). Hostel II no era necesaria.

No hay comentarios: