viernes, 27 de junio de 2008

'Hostel', Eli Roth

Sin duda esta película no puede gustar a todos por igual. Como intento de angustiar al espectador con escenas sangrientas, yo creo que la película está bastante lograda. El guión no es el mejor y se nota que lo importante aquí es crear una película sobre un tema cercano al espectador (un grupo de mochileros que viaja por Europa) y sobre un aspecto que les aterre (ser secuestrados y torturados). Así el espectador puede sentirse en la piel de cada uno de esos mochileros.

La ideología de la película es repugnante, hay que reconocerlo: parece que Amsterdam es un lugar donde solamente hay putas, drogas y peleas. Eslovaquia parece una ciudad tercermundista con bandas callejeras (al más puro estilo Bronx), alta criminalidad y corrupción policial. Ni Amsterdam es así ni lo es tampoco Eslovaquia. La película acusa una falta de documentación o un exceso de licencias tomadas por el director, Eli Roth.

Aunque hay escenas que no ayudan a darle credibilidad a la película: qué casualidad que desde Amsterdam a Bratislava se encuentren con varios miembros de este grupo de torturadores. Tampoco es creíble que tres chavales jóvenes que tienen pensado ir desde la capital holandesa a Barcelona cambien su rumbo con destino a Bratislava solamente porque un desconocido emporrado les asegure que allí es fácil tener sexo. ¿Acaso en Amsterdam no es fácil? ¿Acaso un grupo de turistas se alejaría miles de quilómetros de su destino sólo porque alguien les diga que en la otra punta de Europa hay chicas?

Por cierto que resulta curioso que las tarifas por torturar a las víctimas sean diferentes en función de la nacionalidad, pero más aún que entre los más caros estén los americanos. ¿Tan cotizados se ven Eli Roth y compañía por ser estadounidenses?

A pesar de que a lo largo de la película se respira un cierto tufillo xenófobo -quizá solamente sea expresa voluntad de provocar o incluso incultura del director-, la verdad es que la película no está del todo mal si no tenemos en cuanta algunos tropiezos muy graves del guión. Uno de ellos es cuando una de las víctimas descubre a uno de los asesinos y, de repente, un amigo también lo sabe, aunque entre ellos no haya habido ningún tipo de comunicación. Hay más, pero los obviaré para no desvelar detalles.

No sé por qué será, pero, a pesar de todo, la película guarda una esencia que inquieta al espectador, que lo mantiene en vilo. Como producto, Hostel (2006) -apadrinada por Tarantino- funciona bastante bien. Es difícil apartar la mirada de la pantalla, al menos después de una primera media hora bastante lenta. Podríamos concluir diciendo que la dirección (Eli Roth), aunque irregular, tapa bastante bien algunos agujeros del guión (del mismo Roth) y consigue que el fondo de la película se imponga sobre la forma.

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