martes, 10 de junio de 2008

'Halloween: el origen', Rob Zombie

El director Rob Zombie nos propone otra entrega de la saga de Halloween. Esta vez no es otra vuelta de tuerca más a un personaje que parece que no muere nunca. Halloween: el origen es una precuela, la formación del perfil del asesino, desde niño hasta sus primeros asesinatos. Michael Myers empieza a matar con diez años, cuando vive con su madre y la pareja de ésta. Los continuos insultos y las desconsideraciones que sufre por parte de su hermana mayor y del novio de su madre, provocarán que nazca en este niño rubio con cara de ángel un verdadero diablo completamente despiadado.

La película tiene un aspecto bueno y uno no tan bueno. Lo positivo es que, en líneas generales, la película cumple con la línea de las otras entregas de Halloween y no decepciona en cuanto a la tensión argumental y a la historia en sí. Lo menos bueno es que el planteamiento es bastante flojo. El papel del niño no resulta en absoluto creíble: es capaz de demostrar ser una criatura angelical e inocente y a los minutos ser capaz de matar por el simple placer de ver derramar sangre. No es que el guión en sí no sea creíble, sino que la interpretación del niño no se ajusta a lo que debería ser. Quizá es que no llega al nivel de exigencia que ofrecen otros niños malísimos de la historia del cine de terror.

Por lo tanto, partiendo de que el papel del niño está muy por debajo de lo exigible, puede que el espectador ya no vea despertar su interés por la película y solamente espere alguna escena concreta que lo vuelva a enganchar. Pero también puede ser que el espectador obvie este inicio poco prometedor y acabe disfrutando de una película que consigue mejorar a medida que pasan los minutos y a pesar de alguna que otra torpeza del director (como que el asesino campe a sus anchas por las calles y nadie se dé cuenta de él) que sirve para restar credibilidad a la historia.

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