lunes, 23 de junio de 2008

'Gente pez', Jorge Iglesias

Juan Carlos (David Tenreiro) es un estudiante a oposiciones que decide ocupar la casa de su tía con su amigo Álvaro (Juan Díaz). Dado que la casa es grande, se le ocurre que puede alquilar las otras tres habitaciones. Una es para un guitarrista americano que no se entera de nada, otra para un joven cerrado con aficiones extrañas y la última para una estudiante de Bellas Artes que se acuesta con su profesor. A partir de aquí, la convivencia, que parecía tan feliz al principio, empieza a convertirse en un serio problema.

Gente pez (2001) -dirigida por Jorge Iglesias- es una comedia extraña de definir. Si tuviera que decir un calificativo rápido sobre la película, diría que es mala. De hecho, no me lo pensaría demasiado. Las interpretaciones son tan ramplonas y tan sobreactuadas, que resulta difícil centrarse en otra cosa. A simple vista incluso podría pasar por una comedia española de los años 80 o principios de los 90. Pero Gente pez se rodó en 2001. Realmente debió contar con muy poco presupuesto.


El argumento en sí es bastante soso: un grupo de estudiantes que no puede convivir juntos. Los personajes secundarios (básicamente los drogadictos amigos de Álvaro) son tan incatalogables, que no vale la pena detenerse demasiado en ellos. Qué manera de actuar...


Aunque la película se puede acabar de ver por morbosa curiosidad, lo cierto es que el resultado final es realmente flojo. Nada resalta por un ápice de calidad: ni la interpretación, ni el guión, ni la dirección... Lo único salvable es la gracia que siempre hace la intervención de Manuel Manquiña. Y es lo único que se puede rescatar de una película sin gracia y sin rumbo.

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