viernes, 20 de junio de 2008

'El visitante de invierno', Sergio Esquenazi

Ariel, su hermana y su madre han dejado Buena Aires para instalarse en una casa en un pequeño pueblo de las afueras. En el pasado, Ariel tuvo problemas de salud mental, razón por la cual su madre decidió empezar una nueva vida en un lugar tranquilo. Pero esa tranquilidad se ve interrumpida cuando Ariel entra en una casa y descubre que en ella vive un asesino que guarda los cadáveres en la nevera para luego comérselos. A Ariel nadie le creerá debido a su pasado y porque su madre se empeña en contar a todo el mundo su afición a inventar historias.

Contando esto, más o menos cualquier espectador podría imaginar cómo continúa la película y, grosso modo, cómo acaba. El visitante de invierno es una buena oportunidad para replantearse ciertos tópicos del cine de terror que ya aburren. Ya no sólo que el argumento esté más que trillado (un chico descubre a un asesino en una casa, pero nadie le cree, así que se empeña en demostrarlo y pone su vida en juego), sino porque el guión presenta ciertas escenas que lo único que consiguen es restar credibilidad a la película e impacientar al espectador.

Aquí el top 10 de los tópicos del cine de terror:

1. Si víctima y asesino se encuentran en un sitio público, en ese momento nadie se cruzará con ellos. El asesino podrá campar a sus anchas.

2. Si la víctima tiene dos o tres salidas posibles, siempre tomará la más peligrosa y difícil. Eso sí, al protagonista es al único que no pillan nunca.

3. En las primeras escenas, si aparece alguien con capucha y actitiud siniestra, que nadie se asuste anticipadamente, siempre es algún familiar o amigo que se ha levantado en mitad de la noche para ir al baño o para beber un vaso de agua.

4. Al protagonista nadie le creerá, ni siquiera la policía, así que el sentido del deber hará que él mismo quiera demostrar el mundo lo que ocurre en un lugar determinado (en este caso, una casa).

5. Si en una escena aparece el asesino y, de repente, cruza por delante un autobús, después no habrá ni rastro del susodicho. Lo mismo ocurre si a pocos metros de la víctima está el asesino, la víctima agacha un momento la cabeza y cuando la levanta ya no está. El asesino, aunque siempre vaya caminando -nunca corriendo-, siempre es rápido de movimientos.

6. Si el protagonista tiene algún problema de salud tipo asma, lo primero que perderá será el inhalador. Es infalible. Eso sí, según en qué situaciones, el inhalador es más imprescindible que en otras.

7. Si la víctima tiene a tiro al asesino, jamás lo rematará, siempre le dará la oportunidad de que se levante y acabe con él/ella.

8. Por muy mal que lo haya pasado el protagonista -víctima directa o indirecta- en el lugar del crimen, siempre volverá.

9. Si en algún momento de la película el teléfono móvil es determinante, siempre estará apagado o fuera de cobertura.

10. Al final de la película siempre habrá algún pequeño cabo suelto para dejar al espectador con ganas de más.

Y resulta que estos diez puntos se cumplen al dedillo en El visitante de invierno. No veo dónde está la originalidad en esta película; quiero pensar que el cine de terror todavía tiene futuro y no es necesario reescribir historias sobadas o crear secuelas y precuelas de otras películas.

El visitante de invierno no aporta ninguna novedad al cine de terror, sino que simplemente explota un montón de tópicos para crear una película inverosímil hasta el extremo a costa de la paciencia del espectador.

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