lunes, 30 de junio de 2008

'El amor después del mediodía', Éric Rohmer

Frédéric (Bernard Verley) lo tiene todo para ser feliz: está casado con una mujer estupenda, tiene un par de hijos y un negocio que le va muy bien. Es un hombre aburguesado, correcto, educado, pero le cuesta frenar su deseo hacia las mujeres. Una de ellas, Chloé (Zouzou), regresa a su vida después de muchos años y lo pone entre la espada y la pared. Chloé es una chica independiente, que rechaza los compromisos serios y dispuesta a entregarse a Frédéric. Pero éste mantiene una lucha consigo mismo para no perder el respeto ni la fidelidad a su esposa, aunque no pueda evitar soñar con caer en la tentación de Chloé.

El momento en que Frédéric tiene tiempo libre es justo el mediodía, momento que aprovecha para salir a comer. En ese instante, desde algún restaurante puede observar a otras mujeres, incluso muchas veces queda con Chloé. Frédéric dirá a su esposa que siente no poder quedar con ella al mediodía, que quiere hacerlo; un comentario cargado de intención y simbolismo. Frédéric se resiste a perder las formas, no quiere fracasar en su imagen de padre de familia correcto, que jamás fallaría a su esposa.

El amor después del mediodía (1972) es la narración de esa lucha interior de Frédéric. Todo gira alrededor de él: su relación con su esposa, sus encuentros con Chloé, el aburrimiento que siente a veces en la oficina, sus impulsos amatorios... En alguna ocasión incluso el director -Éric Rohmer- nos deja entrever la angustia interior del protagonista, cuando Frédéric se imagina que sale del restaurante donde se encuentra y tiene la capacidad de anular la voluntad de cualquier mujer para poder llevársela donde él quiera. La caracterización de Frédéric la podemos ver muy bien a través de los diálogos entre él y los otros personajes femeninos, sobre todo en la parte final de la película, donde el protagonista muestra sin disimulo sus flaquezas.

A Éric Rohmer le interesaba hacer un película de personajes, en este caso reflejar cómo un hombre acomodado es puesto en jaque por algo tan terrenal como es el sexo. En ningún momento Frédéric se muestra enamorado de Chloé, simplemente es puro deseo sexual. Rohmer juega con el personaje para que se desenvuelva, como si el director no existiera y Frédéric actuara con total autonomía. De ese modo, Rohmer configura el mundo que quiere explorar, el de la moralidad. El amor después del mediodía forma parte de un grupo de películas cuyo título genérico es Cuentos morales.

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