domingo, 8 de junio de 2008

'Días de fútbol', David Serrano

Días de fútbol destaca más por las interpretaciones que por el guión. Dicho de otro modo, el peso fuerte lo llevan los actores, que tienen que aportar su fuerza y capacidad a un guión bastante flojo. El argumento es sencillo: Antonio (Ernesto Alterio), un hombre violento que acaba de salir de la cárcel, propone a sus amigos jugar un torneo de fútbol para ayudar a Jorge (Alberto San Juan), que ha sido abandonado por su novia (Natalia Verbeke) y que, para colmo, está asqueado de su trabajo. Antonio quiere estudiar psicología, pero la universidad es una meta demasiado lejana, por lo que tiene que conformarse con prestar ayudar emocional a los usuarios del taxi que conduce; Jorge no sabe cuál es su lugar en la vida, después de los diferentes fracasos que ha acumulado; Carlos (Pere Ponce) es un eterno aspirante a actor, cree que tiene futuro en el cine porque apareció en un anuncio de teletienda; Serafín (Fernando Tejero) es un tipo que se cree peligroso y con poder, pero en realidad solo inspira respeto a sus amigos. Para todos, la mayor victoria es ganar el torneo de fútbol, para creerse, aunque sea por un momento, que son ganadores en algo. Pero el torneo avanza y ellos siguen acumulando derrotas, en el terreno de juego y en la vida.

Días de fútbol es una película donde el peso lo llevan, sobre todo, los personajes masculinos. Sin olvidar, claro está, las excelentes interpretaciones de las actrices, como Natalia Verbeke. Pero la película se limita a un buen trabajo del reparto. Da la sensación de que el director, David Serrano, no ha sabido encontrar el ritmo adecuado para esta película, que tiene momentos de extraordinaria lentitud. Algunos gags incluso resultan de un humor bastante pobre, como la parte del último partido de fútbol. La sensación es que a medida que avanza el film, el interés decae.

Si bien las intenciones del director y guionista son buenas -hacer una comedia exaltando a unos personajes angustiados por las circunstancias que les rodean-, el resultado final es claramente mejorable. Lo mejor de la película, sin duda, Alberto San Juan y Ernesto Alterio.

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