miércoles, 18 de junio de 2008

'Caramel', Nadine Labaki

Cinco mujeres regentan un centro de belleza en Beirut. El local es el lugar donde cada una se cuenta sus problemas y sus inquietudes. Cada una podrá ser en el salón de belleza aquello que quiera ser. De ese modo, Layale está enamorada de un policía del barrio, pero está casado; a Rima le atrae una clienta y será la ocasión perfecta para empezar a destapar su homosexualidad; Jamel sueña con ser actriz, pero no es capaz de asumir que no interesa a ninguna productora y a lo máximo que puede aspirar es a algún anuncio estúpido, además de que tampoco acepta su envejecimiento; Nisrine es una joven musulmana que está a punto de casarse, pero no es virgen, lo que supondrá un problema para la noche de bodas.

Fuera del centro de belleza también hay otros espacios donde otras mujeres sueñan con una vida mejor. Todas ellas tendrán que plantearse si renuncian a sus sueños y se resignan o vale la pena seguir luchando. Y esa incertidumbre atenazada además por un sistema opresor, donde una mujer no puede estar con un hombre si no demuestra que es su marido o su prometido.

Todas estas mujeres vitalistas, marcadas por la falta de fortuna (amor, éxito...), reflejan la lucha interna por la libertad, por ser aquello que quieren llegar a ser. Una desea amar, otras ser eternamente joven, otra ser aceptada, pero todas desean ser un poco más comprendidas y felices.

Caramel (2007) -dirigida por Nadine Labaki- es una entrañable película perfectamente armada con un buen guión y unos personajes acertadamente definidos. Lo único reprochable puede ser cierto tedio a mitad de la película que, en cualquier caso, puede estar justificado, dado que ese aburrimiento no deja de formar parte de la vida de estas mujeres. Caramel proyecta, a fin de cuentas, un reflejo honesto de la realidad de un grupo de mujeres libanesas marcadas por el anhelo de ser un poco más felices.

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