viernes, 6 de junio de 2008

'Asuntos privados en lugares públicos', Alain Resnais

Tiendo a pensar que todo lo que llega del cine francés a España es bueno porque sí. También me pasa con las películas de la Europa del este y las de Italia. Es como un seguro de vida, miro su procedencia y pienso inmediatamente: "esta película será buena". Claro que de vez en cuando me doy cuenta de lo absurdo de mis interpretaciones previas. Sería como si un francés pensara que todo el cine español es bueno y acaba viendo Las 13 rosas.

No obstante, lo que a mí me ha ocurrido este fin de semana con Asuntos privados en lugares públicos no es tan grave como lo que sentí viendo la película de Martínez Lázaro. La película francesa -el título original es Coeurs- está dirigida por Alain Resnais, el director de films tan mundialmente famosos como Hiroshima mon amour, y es un relato entrelazado de varias historias protagonizdas por personajes angustiados por la soledad.

Por un lado tenemos a una pareja de novios a punto de casarse: él es un ex militar, aficionado a la bebida, sin trabajo, y ella es una chica emprendedora que busca piso para construir una familia con su novio. Pero el alcoholismo y la desidia de él, hará que se replantee la relación.

Por otro, un hombre mayor, de unos sesenta años, que vive con una hija que se cita con hombres que se anuncian en revistas de contactos. El hombre es agente inmobiliario, en su oficina trabaja con una mujer muy beata en apariencia, pero extrañamente morbosa en privado. Ambos mantendrán una extraña relación que desconcierta al hombre.

Finalmente otro hombre, jefe de camareros de un hotel de cuatro estrellas parisino. Es viudo y está al cuidado de un padre agresivo y gruñón. El hombre no puede atender las 24 horas de su padre y busca desesperadamente a una cuidadora que no huya a las dos horas. Parece que la suerte le sonríe.

Y todo eso bajo un espeso temporal de nieve que cubre todo París. Sin duda, el director ha querido dar un toque romántico a la película a la vez de exaltar la sensación de frialdad, que siempre aumenta la angustia por la soledad. Con el frío, uno tiende a refugiarse en casa, necesita el calor de otra persona a su lado y de ahí el patetismo de estar solo. Lástima que Resnais abuse demasiado de la nieve. En alguna escena incluso la nieve entra en casa y hiela un momento de ternura entre dos personajes.

No dudo de las buenas intenciones del director y, de hecho, la película no es del todo mala si no es por ese abuso del recurso de la nieve como transición y unión de escenas y porque el final carece de un colofón necesario para culminar una película que, a ratos, se hace demasiado larga. Claro que de eso habría que rendir cuentas con el guionista, Alan Ayckbourn, que ha escrito un guión lleno de tópicos.

De todos modos, tiendo a ser positivo e incluso de las películas poco convincentes, saco la parte buena. Hay algunos personajes que no están mal, las interpretaciones son, en general, muy correctas (sobre todo los papeles masculinos). Algo es algo...

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