miércoles, 18 de junio de 2008

'28 semanas después', Juan Carlos Fresnadillo

Después de 28 días después (2002), en 2007 Juan Carlos Fresnadillo rodó la secuela 28 semanas después. Haciendo un breve repaso al argumento de la primera parte, un chico despertaba en la cama de un hospital de Londres, sin encontrar a nadie que lo atendiera. Cuando sale a la calle, descubre que la ciudad ha sido abandonada; descubre más tarde que un virus ha arrasado Londres, a causa de un extraño virus que transforma a las personas en seres destructivos y llenos de ira. Como si los infectados fueran zombies, persiguen a sus víctimas con los ojos inyectados en sangre matando y transmitiendo el virus a miles de personas.

Pero en 28 semanas después el virus ya ha sido controlado y parece que no queda ningún resto infecccioso en Londres. Tropas de la OTAN se ocupan de la reconstrucción y repoblación de la ciudad. A la zona verde llegan miles de ciudadanos para intentar volver a la normalidad, pero cuando apenas se han instalado el virus vuelve a llenar de terror las calles de Londres.

Este es un ejemplo en que la segunda parte de una película está más lograda que la primera. Si bien 28 días después fue más bien un intento de dar miedo a base de efectos especiales, de sonido y de maquillaje en detrimento del guión, en esta segunda entrega, el texto tiene más fuerza. No es que estemos ante una película con un guión brillante, pero al menos es más creíble, lo que permite que el espectador se crea su propio miedo. También aquí hay efectos especiales, tan surrealistas como la escena en que un piloto de helicóptero muestra su habilidad destrozando los cuerpos de los infectados con las hélices.

A pesar de ello, la película no está mal, quizá también gracias a la interpretación brillante de Robert Carlyle (qué bueno es este actor). Aunque algunos aspectos de guión y efectos especiales son claramente mejorables, 28 semanas después es una película bastante aceptable y entretenida.

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